6.4.26
Italia: La derecha aprueba en el Senado la ley que criminaliza las expresiones en favor de Palestina
Por Andrea Carugati (*)
Para la derecha, misión cumplida. Es cierto que han tenido que renunciar a la idea de bloquear por ley las manifestaciones en favor de Palestina, pero han conseguido aprobar un texto que confunde hábilmente antisemitismo y antisionismo, dividiendo a la oposición (y también al Partito Democratico [PD]).
La sala de sesiones del Palazzo Madama [sede del Senado] aprobó ayer el proyecto de ley, con 105 votos a favor (la derecha, más Italia Viva [el partido de Renzi], Azione [partido liberal-reformista de Carlo Calenda] y miembros del PD como Delrio, Verini, Bazoli, Zampa, Sensi y Casini), 24 en contra, de la Alleanza Verdi e Sinistra [AVS] y el Movimento 5 Stelle [M5S], y 21 abstenciones del PD. El proyecto de la derecha estaba claro desde hacía meses: apoyar al gobierno extremista israelí, que también ha utilizado esta acusación contra el secretario general de la ONU, sumarse con un triple salto mortal (para los antiguos neofascistas del MSI) a la lucha contra el antisemitismo y tachar por ley de antisemitas, al menos potenciales, a los manifestantes que invadieron las plazas. Exactamente igual que a los manifestantes de Turín los definió [Matteo] Piantedosi [ministro del Interior] como cómplices morales de los violentos.
Y no importa que el texto aprobado no prevea restricciones en el código penal, pero existe esa marca infamante, «antisemita», que se podrá pegar más fácilmente, como ha recordado Anna Foa en estas páginas, a profesores y estudiantes, políticos y periodistas y simples ciudadanos que no respeten el decálogo de la IHRA [International Holocaust Remembrance Association], que desde ayer es ley. Y que hábilmente confunde los planos, haciéndose eco de la vulgata de Netanyahu y sus compinches.
Para la derecha es una ocasión más para reafirmar su apoyo al Gobierno de Tel Aviv, ya ampliamente manifestado después del 7 de octubre; para el centroizquierda ha sido la ocasión para un ajuste de cuentas entre quienes, el PD de Schlein, AVS y M5S, se ha comprometido firmemente con el no al genocidio, y quienes, IV, Azione y una parte de la derecha demócrata, liderada por Delrio, han aprovechado la oportunidad para volver a situarse a favor de Israel después de haber sufrido durante meses (más o menos en silencio) la ruptura de Schlein, que ha cortado de forma contundente el cordón umbilical entre el PD y Tel Aviv.
Y hay que reconocerle el mérito de haber resistido, también en esta ocasión, las fuertes presiones internas y externas que la empujaban a votar a favor. El intento de mediación se encomendó al líder del grupo parlamentario, Boccia, que pidió eliminar al menos los indicadores de la definición de la IHRA, los más explícitamente relacionados con las políticas de Israel. No hubo manera.
Tampoco se aprobó la solicitud de subrayar en el texto la libertad de crítica al Estado de Israel. «Escribamos "crítica a cualquier Estado"», replicó la ponente de la Liga, Daisy Pirovano. Lo que provocó la ironía de la demócrata Susanna Camusso: «¿Y de qué otro Estado deberíamos hablar, porque no se atreven a pronunciar la palabra "Israel"?».
Al final de una sesión en ocasiones tensa, fue Ester Mieli, de Fratelli d´Italia [FdI] (antigua portavoz de la comunidad judía romana), quien se quitó la máscara en la declaración de voto en la que arremetió contra la izquierda que «no se distanció de aquellas plazas que incitaban al odio y a la destrucción de un pueblo». Acusó a Conte, Schlein y Fratoianni de estar teledirigidos por la «falsa abogada Francesca Albanese, que les dicta la línea a seguir». Lanzó ironías sobre la Flotilla, y luego expuso un cartel con un mensaje de los jóvenes del PD de Bérgamo que decía «Mejor cerdo que sionista». «Esto es lo que sois», sentenció Mieli.
Poco antes, Andrea Giorgis, del PD, había intentado en vano recordar sus intentos por llegar a un texto contra toda discriminación racial o religiosa, una ley capaz de controlar y combatir el odio racista en un amplio espectro. Alessandra Maiorino, del M5S, lo resume así: «Su intención es dar cobertura política a la derecha israelí». Peppe De Cristofaro, de la AVS, recuerda que la definición de la IHRA «se utilizó contra Jeremy Corbyn en el Reino Unido y también para impedir un encuentro en Oxford con Ken Loach, y podría afectar también a quienes promueven el boicot contra los productos israelíes». Por lo tanto, para la AVS, se trata de un «obstáculo insuperable». «Los propios redactores de la IHRA pidieron que no se convirtiera en ley, dado el riesgo de que pudiera transformarse en un instrumento de censura».
Ivan Scalfarotto afirma que, con su voto a favor, IV «devuelve el honor a la izquierda italiana: que deja esta batalla en manos de los herederos de quienes promulgaron las leyes raciales». «Esta votación es una mancha indeleble para la izquierda», atacan los líderes de las comunidades judías de Milán y Roma. «Esta medida rompe el silencio y la timidez de la cultura democrática», dice Delrio entre los aplausos de la derecha. Lo mismo hace Pina Picierno, que habla de una «buena ley». Cecilia Strada, eurodiputada del PD, está a años luz: «De hecho, se equipara cualquier forma de disidencia sobre las políticas de apartheid israelíes con comportamientos antisemitas». Ahora el texto pasa a la Cámara [de Diputados].
(*) Andrea Carugati, periodista del diario il manifesto, trabajó para el diario L´Unità y es colaborador del Huffingtonpost Italia.
Fuente: il manifesto, 5 de marzo de 2026
Traducción: Lucas Antón